PUERTO FLUVIAL EMPORIO
ROMA ARCAICA

PUERTO FLUVIAL EMPORIO

Marco Emilio Lépido y Lucio Emilio Paolo construyeron, en 193 a.C., el gran puerto fluvial Emporio.

Desde el comienzo del siglo II a.C., el antiguo puerto Tiberino se volvió completamente inadecuado. No había posibilidad de expandirlo hacia el interior, lo cual era necesario debido al el impetuoso desarrollo económico y demográfico de la ciudad.

En el año 174 a.C., el puerto solo estaba equipado con un simple techo de madera. Se pavimentó en piedra y se subdividió por barreras con escalinatas, que descendían al Tíber. Este era el punto de desembarque de las mercancías y materias primas (principalmente mármol, grano, vino y aceite). Llegaban por mar al puerto de Ostia y remontaban el Tíber en barcazas remolcadas por búfalos (camino de sirga). Contaba con un gran almacén de productos alimenticios, el “Porticus Emilia”.

Los restos del puerto fluvial Emporio, ahora visibles, emergieron por primera vez durante las excavaciones que tuvieron lugar en los años 1868-1870, junto con la construcción de las riberas del río. Estaban enterrados por escombros transportados por la corriente.  Salieron nuevamente a la luz en 1952 y, en un proceso similar, otra vez en 1974.

Los hallazgos consisten en un edificio con hileras de habitaciones dispuestas en tres pisos y un muelle.

El muelle, de unos 500 metros de largo por 90 de profundidad, es extendido. Consiste en una serie de cámaras, cuyo extrarradio estaba pavimentado con grandes losas de travertino y que se utilizó como patio de descarga y clasificación. Una larga pared inclinada cerraba estas habitaciones hacia el río y estaba equipada con piedras de amarre perforadas para la sujeción de cordales.

Todo este complejo está apoyado contra un muro de ladrillo más antiguo. Éste limita, hacia el río,  con otra serie de depósitos cubiertos en bóveda (la “Horrea”). También está abierto al área comercial del Testaccio.

En los pisos superiores estaban las habitaciones reales. Éstas se usaron, probablemente, como oficinas y cuartos de almacenamiento de mercancías.

La actividad del Emporio continuó hasta la entrada en servicio de los principales puertos de Claudio y Trajano, en Ostia. De hecho, aunque inicialmente constituyó la terminal urbana de las actividades comerciales de los grandes puertos marítimos, más tarde se redujo a un simple depósito de materiales.

Se depositaban, sobre todo, mármoles. Ello dio lugar al nombre de la calle y a la orilla: «Marmorata«. Entre la primera mitad del siglo II d.C. y mediados del III, se guardaron ánforas usadas, sobre todo de aceite importado de Hispania. Éstas se desguazaron más tarde, originando la colina artificial de Monte Testaccio.

Está pendiente su restauración y transformación en un área arqueológica abierta a visitas públicas. Se encuentra situado en el margen derecho del río, antes del Puente Sublicio.

 

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