FONTANA DELLE BOTTE
FUENTES Y PLAZAS

FONTANA DELLA BOTTE

La Fontana della Botte (Fuente del Barril) se construyó en 1927. Es obra del arquitecto y escultor Pietro Lombardi, a quien la ciudad había encargado diseñar nuevas fuentes que recordasen, en los distintos barrios, los antiguos distritos o las profesiones desaparecidas.

Alimentada por el acueducto Aqua Paola, la fuente está realizada en mármol travertino y adosada a una pared, enmarcada en un arco, también de travertino. El agua brota de un típico “caratello” (antiguo barril de vino) y se vierte a una tina para el mosto, desde donde cae a una pila subyacente, casi a ras del suelo. El barril está flanqueado por sendas medidas de vino, de 1 litro, de las que también brota el agua directamente a unos vanos de la pila inferior.

Con este tradicional diseño, típico de las tabernas romanas, la Fuente del Barril se erige en símbolo indiscutible del Trastévere. Aquí, el tráfico de vino era intenso debido a la gran cantidad de tabernas y trattorias que proliferaron en este barrio, donde el vino, portador de alegría, siempre fue protagonista de las fiestas.

Cuando los peregrinos pudieron regresar a Roma, tras años de olvido (a partir del año jubilar de 1300), el vino se convirtió en alivio de las arcas públicas. Los Papas vieron ahí una notable fuente de ingresos, pero se precisaba regularizar el sector, sobre todo en la “venta al por menor”.

Hasta entonces, las medidas habituales que se empleaban para servir vino en las tabernas eran el congio, el mezzo congio, la jarra, la media jarra (o sábana). En 1580 Gregorio XIII añadió la media hoja (1/4 litro), con la esperanza de que, con su uso, los romanos se moderasen en el consumo. Sin embargo, los ávidos taberneros solían usar vasijas de barro o metal en los que el vino podía ser fácilmente adulterado, pues nadie podía ver su contenido. Además, los taberneros solían «engañar» a los clientes con la llamada «sfogliitura«, esto es, el llenado incompleto de la taza. Y ello iba en detrimento de las arcas papales.

Cuentan que en cierta ocasión llegó a oídos del nuevo Papa (Sixto V, un duro franciscano apodado “el Papa Loco”), el descontento de los taberneros por este nuevo sistema de medidas para el vino. Tal y como solía, disfrazado para no ser reconocido, fue a comprobarlo personalmente a una taberna. Allí pidió al tabernero media hoja de vino. Ocultamente vaciaba su contenido en un talego que traía escondido consigo. Volvió pedir otra media hoja, y así prosiguió en varias ocasiones más. Con cada pedido, el tabernero tenía que bajar a la bodega a por tan ínfima cantidad de vino. Y pronto comenzó a protestar, a maldecir el nuevo sistema y a imprecar al Papa que lo había impuesto.

Al día siguiente, cuando el tabernero se disponía a abrir, se percató de que, durante la noche, habían erigido una horca al lado de su establecimiento. Pensando en los clientes que atraería la presunta ejecución, empezó a colocar mesas. Pero quienes entraron fueron el verdugo y su ayudante. Minutos después, el tabernero fue ahorcado en el centro de la plaza, como advertencia para respetar las nuevas disposiciones papales. Pero esto no deja de ser leyenda.

Lo que sí es cierto es que, para evitar estas malas prácticas, Sixto V (Felice Peretti, Papa de 1585 a 1590) decidió acabar con los recipientes donde no se veía el vino.

En 1588, tras consultar con sus expertos, emitió una Bula Papal para regular tanto la venta de vino como la inclusión del nuevo impuesto. El documento estableció como medida única la Fojetta (½ litro de vino).

El recipiente había de ser de vidrio, con cuello estrecho y boca ancha. Además, debía llevar el sello de la Cámara Apostólica (la Hacienda de entonces). Encargó al empresario judío Meier Maggino di Gabriello la producción de recipientes de vidrio para así controlar la calibración exacta de los envases con los que servir el tan preciado néctar.

 

 

Así nacieron las tradicionales “medidas” que, durante siglos, se utilizaron en las posadas, trattorias y tabernas romanas:

 

  • Sottovoce = 1/10 de litro. Suspiro (o susurro). Se le llamó así por la vergüenza que daba pedir esa cantidad (y tenerla por “suficiente”), o porque así, en voz baja, se solía pedir al no poder costearse más.

 

  • Chirichetto = 1/5 de litro. Monaguillo. Era la cantidad de vino que se usaba en la misa y, de cierto, la habitual de los monaguillos.

 

  • Quartino = 1/4 de litro = Media fojetta.

 

  • Fojetta = 1/2 litro = Prospecto. Era la medida estándar.

 

  • Tubbo = 1 litro = Tubo. Literalmente significa “Pipa”.

 

  • Barzilai = 2 litros. Originalmente fue conocido como Cardenal.

 

 

Salvatore Barzilai era un político que encandilaba al público con interminables discursos, aderezados con un mordaz humor. Desde 1897, su fascinante oratoria le mantuvo al frente del Partido Republicano Italiano durante más de 25 años consecutivos.

 

fontana della botta
Salvatore Barzilai

 

Pese a que en cierta ocasión sus detractores le recriminaron el no ser romano (era oriundo de Trieste, una localidad al norte de Italia), Barzilai no dudó en recurrir a su locuaz virtud, respondiendo con la famosa frase:

 

Romano es el que piensa en romano”.

 

Pero no sólo consiguió liderar la política con sus virtudes dialécticas. Los chismosos creían que su capacidad para convencer también se debía a que en las campañas electorales acostumbraba regalar garrafas de 2 litros de vino a sus posibles electores. Un rubio néctar que los romanos apreciaron tanto que, desde entonces, la jarra de dos litros de vino se popularizó como «Barzilai«.

Aun así, en la campaña electoral de 1919 perdió las elecciones… o le faltó vino.

Pero el vino siguió generando descontento en Roma. En 1643 el papa Urbano VIII (Maffeo Barberini, 1623-1644) realizó costosas obras hidráulicas para abastecer las fuentes de la ciudad. Considerando que esas mejoras eran un regalo para Roma, las costeó gravando sobremanera el precio del vino. Todo Roma se rebeló, y hasta las piedras protestaron. Pasquino, la estatua parlante más famosa del mundo, se pronunció entonces de esta manera:

 

“Después de mil impuestos al vino, Urbano ahora refresca a los romanos con agua pura”.

 

Aunque los griegos tenían la expresión “In vino veritas, in aqua sanitas” (en el vino está la verdad, en el agua la salud), los romanos la “limaron”: ¡In vino veritas!  Lástima que los papas también fueran romanos…

Como curiosidad, añadir que la calle donde se ubica esta fuente era anteriormente conocida como Vía del Pozzo, en recuerdo de aquél al que San Calixto fue arrojado con una piedra al cuello, y que luego se cubrió con tierra y escombros. Pero, como ya había una calle con el mismo nombre en el distrito de Colonna, se le cambió por el de Via della Cisterna, porque se pensó que aquí había un depósito romano de agua (que, por cierto, nunca se encontró).

El pozo en cuestión se encuentra en la cercana iglesia de San Calixto. Se le conoce como el Pozo del Martirio (Pozzo di San Callisto). Hablaremos de ello muy pronto…

 

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