PALACIO DE LAS PENITENCIARIAS
FUENTES Y PLAZAS,  MISCELÁNEA

PALACIO DE LAS PENITENCIARÍAS (PALAZZO DEI PENITENZIERI)

El Palazzo dei Penitenzieri (Palacio de las Penitenciarías) debe su nombre a que en él se asentó, en 1655, la Penitenciaría Apostólica, el primero y más antiguo de los Tribunales de la curia romana.

En la actualidad es la Sede Internacional de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Anteriormente también fue conocido como el Palazzo dei Scossacavalli. Tomó este nombre de la antigua plaza en que se ubicaba, demolida en 1937 con la apertura de la actual Via della Conciliazione. Cuenta la leyenda que cuando Santa Elena (madre del emperador Constantino I) regresó de Tierra Santa, trajo consigo dos reliquias. Eran dos piedras, una de la Presentación de Jesús en el Templo y otra en la que el bíblico Abraham ató a Isaac. Y cuando se dirigía a depositarlas en la Basílica de San Pedro, en este lugar los caballos, inexplicablemente, no avanzaron. Y hubo de construirse una capilla, San Giacomo (hoy derruida) para albergar las reliquias. Así le vino el nombre a la Piazza Scossacavalli (Plaza de Chocacaballos).

Sin embargo, otros dicen que allí se halló un anca (coxa caballi, en latín vulgar) de una estatua ecuestre. Y de ella tomaría nombre la plaza.

Sea como fuere, el Palacio de las Penitenciarías (Palazzo Dei Penitenzieri) es, en realidad, el “Palazzo Della Rovere”. Recibe este nombre de su promotor, el cardenal Domenico della Rovere (1442-1501), quien lo hizo edificar como su residencia privada.

 

Domenico della Rovere
Domenico della Rovere

 

Había sido obispo de Turín, y en Roma gozó del favor de Sixto IV (Francesco della Rovere, Papa de 1471 a 1484), pese a no existir lazo alguno de parentesco entre ellos. En 1479 fue nombrado cardenal de “San Clemente al Laterano”. Como tal (los cardenales eran considerados “Príncipes de la sangre”, con el título de “Eminencia”), se convirtió en uno de los personajes más relevantes e influyentes de la curia romana de entonces.

La construcción del palacio, realizada entre los años 1480-1490, se atribuye al arquitecto florentino Baccio Pontelli (1449-1492). No obstante, actualmente se considera que pudiera ser obra del arquitecto italiano conocido como Meo dei Caprina (Amedeo de Francesco, 1430-1501), o bien de Giacomo da Pietrasanta (fallecido en 1495).

El cardenal Della Rovere empleó a los mejores artistas del momento para decorarlo, logrando que su palacio rivalizara, en magnificencia y belleza, con las residencias más destacadas de la aristocracia romana de la época. Tanto fue así que, aun cuando sus frescos acababan de ser recién pintados, se eligió este palacio para alojar al rey de Francia, Carlos VII, cuando éste visitó Roma (en junio de 1495).

Se edificó a semejanza del Palazzo Venezia (Piazza di San Marco, 49) uno de los principales edificios renacentistas de Roma, construido hacia 1455 y famoso por su grandiosidad y belleza.

El Palacio de las Penitenciarías se eleva en tres plantas. En el lateral izquierdo se eleva una torre cuadrada, restaurada bajo el pontificado de Pío XII (Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli, Papa de 1939 a 1958). Bajo su tejado, una inscripción recorre el friso revelando la propiedad actual:

 

“PIO XII PONT MAX ORDE EQ S SEPULCRI HIER”

(PÍO XII – PONTÍFICE MÁXIMO – ORDEN ECUESTRE DEL SANTO SEPULCRO DE JERUSALÉN)

 

Originalmente la fachada fue pintada al fresco por Pinturicchio, pero con el tiempo han desaparecido sus decoraciones (queda alguna leve reminiscencia en el lateral izquierdo).

Sin embargo, son patentes las inscripciones que su promotor hizo grabar en los dinteles de las ventanas.  Así, en las amplias ventanas cruzadas del primer piso, figura:

 

“DO (MINICUS DE) RUVÈRE CAR (DINAL DE) S. CLEMEN (TI)”

(DOMENICO DELLA ROVERE, CARDENAL DE SAN CLEMENTE)

 

Una precisa anotación para diferenciarlo del que ocupaba el coetáneo cardenal Giuliano della Rovere (sobrino de Sixto IV), quien luego sería Papa, tomando el nombre de Julio II). Éste era el cardenal titular de San Pietro in Vincoli y residía en el palacio homónimo anexo a la basílica (hoy Piazza di San Pietro in Vincoli, 4-A).

En las ventanas del segundo piso el cardenal Della Rovere hizo grabar su lema: “SOLI DEO” (SÓLO A DIOS). Ésta es una expresión latina (abreviada de la genéricaSoli Deo Gloria”) con un claro significado cristiano: “Todo se hace para la gloria de Dios”.

También el escudo nobiliario de Clemente XIV (Giovanni Vincenzo Antonio Ganganelli, Papa de 1769 a 1774) decora la entrada principal (sobre la ventana del primer piso).

Dos bellas y curiosas fuentes, conocidas como Fontanelle del Palazzo dei Penitencieri, flanquean hoy, reubicadas, la fachada principal, situadas en los extremos del edificio.

El interior, de estilo renacentista, se distribuye en tres niveles. Las estancias se organizan en torno a un amplio patio ajardinado (en dos niveles y con un pozo central), y una logia porticada (galería abierta), con arcadas sustentadas por columnas octogonales.

No obstante, pueden verse vestigios góticos en un gran salón rectangular y en cinco capillas laterales: San Onofre, Virgen de Loreto, Crucifijo, San Pío X y San Jerónimo. Por su belleza, destacan las pinturas de la Sacristía y las del ábside, atribuidas al pintor y arquitecto sienés Peruzzi (Baldassare Peruzzi, 1481-1536) y a Pinturicchio.

 

Pinturicchio

 

Bajo el pseudónimo de “Pinturicchio” (Pintorcillo) está la figura del pintor italiano Bernardino di Betto (1454-1513), también conocido como “il Sordicchio” (el Sordito) por la sordera que padecía. De él (y de su escuela), aparte de los frescos de la fachada y los mencionados, son la mayoría de las profusas decoraciones palaciegas. De entre ellas, destacan los frescos que decoran varias estancias de la planta noble. Estas estancias son hoy salones oficiales de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén.

 

SALAS INTERIORES DEL PALACIO DE LAS PENITENCIARÍAS

 

  • El “Salón del Gran Maestre” está ricamente decorado con elementos arquitectónicos, destacando un “trampantojo” de una logia abierta a un fondo paisajístico.

 

Salón del Gran Maestre Palacio Penitenciarías
Salón del Gran Maestre

 

Simula a la logia existente junto al Foro de Trajano, hoy Casa de los Caballeros de Rodas (Piazza del Grillo, 1), que Pinturicchio ya conocía por haberla visitado en varias ocasiones.

 

  • En el “Salón de las Estaciones” están representados los meses del año y los mitos que originaron cada signo zodiacal. De algunos tan sólo quedan fragmentos, y la mayoría están muy deteriorados.

 

Salón de las Estaciones

 

Pese a ello, aún se conservan en aparente buen estado los de Junio, con un campesino haciendo heno, y el mito de “Hércules y la Hidra”, origen del signo de Cáncer; Octubre, con la leyenda bizantina del cazador de pájaros, y el mito de Orión, del que surgió Escorpio; y Marzo, con soldados dispuestos a partir hacia la guerra.

 

  • La “Sala de los Profetas y los Apóstoles” es así llamada por los personajes que la decoran, respectivamente acompañados de cintas con sus profecías y versos del Credo.

 

Sala de los Profetas

 

Están representados en el pletórico friso que recorre la estancia, bajo un suntuoso techo dorado magnificado por el fondo azul de sus casetones. Alternadas entre ellos, exuberantes lunetas muestran efigies de antiguos emperadores romanos y emblemas nobiliarios.

 

  • El “Salón de los Semidioses” toma nombre del suntuoso techo que lo decora, el mejor conservado del Palacio: el “Techo de los Semidioses” (o “Soffito dei Semidei”, como lo nombran los italianos).

 

Techo de los Semidioses Palacio Penitenciarías
Techo de los Semidioses

 

Es un extraordinario artesonado de madera, de fondo dorado, conformado por 63 casetones octogonales geométricamente perfilados. Insertados en ellos, pintadas al temple sobre papel, Pinturicchio recreó todo un repertorio de criaturas fantásticas. En conjunto, un falso mosaico, en miniatura, repleto de figuras de vivos colores.

Aquí, extraídas de sarcófagos clásicos, están representadas alegorías e imágenes simbólicas junto a criaturas inspiradas en bestiarios medievales. Algunas proceden del “Liber monstrorum de diuersis generibus” (“Libro de los monstruos de diferentes géneros”), un incompleto bestiario anónimo del siglo VIII. Su “simbolismo” filosófico, quizás proveniente de ambientes humanistas muy cercanos al cardenal, aún está por discernir.

 

 

Todo un arsenal iconográfico, exquisitamente profano, donde se entremezclan animales fantásticos y monstruosos seres junto a dioses mitológicos. Aparecen quimeras, tritones, sirenas, dragones, esfinges, centauros, sátiros… Y están representados en variadas poses, algunos tocando instrumentos musicales, otros amamantando o luchando con rudimentarias armas.

Con ellos compuso Pinturicchio el espléndido y refinado vergel de los “Semidioses”, mostrando su capacidad y habilidad para representar al detalle la tradición medieval, fusionándola magníficamente con el Renacimiento.

 

Techo de los Semidioses

 

Puede verse una alegoría de la Fortuna representada como una mujer desnuda surcando el mar a lomos de un delfín (en lugar de en el inestable barco, típico de las representaciones florentinas). En otro casetón se aprecia un putto (querubín desnudo) erguido sobre dos caballitos de mar que nadan en direcciones opuestas: una alegoría neoplatónica que representa el alma dividida entre el Bien y el Mal. También son éstos representados con el grifo, el ciervo o el águila (el Bien) o con el dragón o el basilisco (el Mal), en referencia a la simbología cristiana de los mismos. Otras escenas que aparecen, como el “Pesaje del alma” o el “Águila matando a la serpiente”, ya habían sido sincretizadas por el cristianismo.

Tanto el casetón central como los de las esquinas, muestran un roble (emblema del patrocinador, el cardenal Della Rovere=Del roble), flanqueado por dos avefrías picoteando bajo él.

 

Emblema Della Rovere

 

Tras el fallecimiento del cardenal Domenico Della Rovere (1501) el palacio quedó en propiedad de instituciones religiosas, quienes lo alquilaron a diversos cardenales y nobles.

 

HISTORIA HASTA LA ACTUALIDAD

Aquí residió el cardenal Francesco Alidosi (1455-1511), que luego sería Secretario del Papa Julio II. Durante su estancia remodeló una de las capillas de la planta noble, decorándola con un espléndido techo abovedado. En él pueden verse, repetidos, los emblemas de su escudo cardenalicio (el águila y el roble), junto con su lema:

 

AGITE MORTALES OCIA QUOS CIBUS ET UMBRA QUERCUS ALIT

(DISFRUTEN, OH MORTALES, DEL OCIO, AMENIZADOS POR LA COMIDA Y LA SOMBRA DEL ROBLE)

 

Acusado de traición, Alidosi murió asesinado en Rávena. Su verdugo fue el por el entonces Capitán General de las tropas papales: el duque de Urbino, Francesco Maria I Della Rovere (1455-1538, nieto de Julio II). A la postre, aquí se instaló posteriormente el mismo ejecutor haciendo numerosas reformas y mejoras en el palacio.

También residió en el palacio el cardenal Luigi d’Aragona (Luis de Aragón, 1474-1519), nieto del rey Fernando I de Nápoles. Con él, y hasta 1531, residió su “supuesta” hija Tullia (1510-1556), una de las cortesanas literarias más famosas de la época. Su fama como cortesana, poetisa, filósofa y erudita no la sirvieron de mucho, pues moriría con poco más de 46 años. Acabo sus días sola y pobre, olvidada por quienes habían admirado tanto su belleza física como su talento intelectual.

El cardenal Giovanni Salviati (1490-1553), primogénito de Jacobo y de Lucrecia de Médici (y por ésta, nieto de Lorenzo “el Magnífico”), también ocupó las estancias del segundo y tercer piso. De su decoración se encargó su protegido, el pintor florentino Francesco De Rossi (1510-1563). Éste trabajó bajo el pseudónimo de su patrocinador, haciéndose llamar Francesco Salviati, también apodado “Checchino Salviati” (Pequeñito Salviati).

De las decoraciones efectuadas por De Rossi destacan las realizadas en la segunda planta, efectuadas en 1552. Allí, la “Sala de Apolo” posee espléndidos techos decorados al fresco. En el centro, un estilizado trampantojo muestra a “Apolo conduciendo un carro tirado por los caballos del Sol”. Completan la ornamentación refinados estucos y gárgolas dispuestas en los vértices de la bóveda. No falta el escudo cardenalicio (de los Medici), que se repite en los extremos.

En 1655 el Palacio pasó a ser propiedad vaticana, y en él se instaló la Penitenciaría Apostólica, cuya sede había sido demolida por Alejandro VII para la construcción de la columnata de San Pedro.

La Penitenciaría Apostólica era un dicasterio; esto es, un Tribunal eclesiástico especializado de la Santa Sede. Tenía la misión, entre otras, de evitar la venta de indulgencias y garantizar el sacramento de la confesión a todos los peregrinos. Surgió en 1388, bajo el pontificado de Benedicto XII. El motivo fue la necesidad de poner fin a los abusos que sufrían los peregrinos extranjeros que visitaban Roma. Éstos, para entenderse con sus confesores, se veían obligados a recurrir a intérpretes. El problema era que éstos les exigían dinero a cambio de mantener el secreto de sus confesiones.

La Penitenciaría Apostólica ocupó este palacio durante casi 300 años. En la actualidad está reubicada en Palazzo della Cancelleria (Piazza della Cancelleria, 1).

En 1870 parte del palacio fue cedido al Colegio Reina Margarita, y las adaptaciones efectuadas para crear sus aulas causaron graves alteraciones en los elementos estructurales y decorativos.

Entre 1943-1945 el palacio, que se encontraba prácticamente en ruinas, fue adquirido por la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. Se efectuó una extensa restauración, demoliéndose entonces las estructuras levantadas por la escuela, y salieron a la luz figuras y decoraciones murales (algunas irrecuperables). Entre ellas, aparecieron inscripciones garabateadas por los Lansquenetes (soldados de infantería alemanes mercenarios en las tropas del emperador español Carlos V) durante el Saqueo de Roma de 1527. Completada la restauración, en 1948 el Palacio Della Rovere recobró su original aspecto renacentista.

Una parte del palacio fue cedida, en régimen de alquiler, al Hotel Columbus (abierto en 1950 y clausurado definitivamente en 2018). Sus instalaciones ocuparon el ala izquierda del palacio y el antiguo refectorio, incluido el jardín.

En la actualidad esta parte del edificio está en proceso de restauración, pero aún conserva parte de la decoración renacentista original. Destaca la decoración de las bóvedas, con querubines sosteniendo guirnaldas entre figuras alegóricas que se alternan con medallones ovalados (en falso estuco). En el interior de éstos están representadas escenas de sacrificios e historias bíblicas. El escudo nobiliario del cardenal Della Rovere puede verse centrado en el bisel del cuarto tramo. En las “velas” se aprecian figuras alegóricas, claramente influenciadas por el estilo de Miguel Ángel: entre ellas, la de la Paz (representada por ramas de olivo). También se reconocen las personificaciones de algunas de las siete Artes Liberales: Gramática, Astronomía, Pintura y Geometría.

Actualmente el palacio es la Sede Internacional de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, cuyo acceso principal está en el lateral derecho: Via dei Cavalieri del Santo Sepolcro, 3.

El interior puede visitarse, pero sólo se admiten grupos y en visitas guiadas. Conviene concertar visita con antelación suficiente en cualquiera de los tour-operadores oficiales (o habilitados).

Recordar que la OFICINA DE TURISMO de Roma se halla en Piazza Esquilino, 28 (justo detrás de la Basílica de Santa María la Mayor).

 

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